miércoles 18 de enero de 2012

El eclipse lunar del 17 de agosto del año 413 a.C.

La Guerra del Peloponeso fue un conflicto que tuvo lugar entre los años 431 y 404 a.C. entre la Liga de Delos (liderada por Atenas) y la Liga del Peloponeso (por Esparta), según el historiador Tucídides provocada por ésta última, inquieta ante el creciente poderío de Atenas, que desde hacía casi 150 años se venía desarrollando como una de las principales potencias del mediterráneo.

Dividida tradicionalmente para su estudio en tres fases, la primera terminó con un breve armisticio en el que fueron fundamentales las negociaciones del general y estadista ateniense Nicias; pero con esta paz ningún bando quedó del todo satisfecho, y aunque se pretendió que durara 15 años, fue roto poco después, lo que llevó a la segunda fase.

En el año 415 Atenas envió una enorme fuerza expedicionaria para atacar Sicilia pero pronto una flota espartana llegó en refuerzo de sus aliados de Siracusa. Se encontraban en punto muerto cuando en julio del año 413 se presentaron nuevas fuerzas atenienses al mando de Demóstenes, que con una escuadra de 73 barcos, 5.000 lanceros y 3.000 arqueros, dirigió en un audaz pero caótico desembarco nocturno, por lo que las desorganizadas tropas debieron dirigirse al campamento, en el que por otro lado comenzaban a aparecer las enfermedades.

Demóstenes sugirió a Nicias, el entonces máximo comandante, que regresaran a Atenas, donde les necesitaban ante el inminente ataque espartano, con lo que estuvo de acuerdo; pero cuando las naves estaban listas para zarpar, el 17 de agosto, tuvo lugar un eclipse de luna, lo que Nicias consideró un mal augurio y contra toda razón y para desesperación de Demóstenes decidió aplazar la marcha “3 veces 9 días” que es lo que prescribían los adivinos; fatal demora que terminó en desastre.

Los atenienses fueron atacados sin piedad, esclavizados o muertos, entre ellos Nicias, responsable hasta entonces de notables victorias pero también de la derrota final debido a sus supersticiones, que precipitaron la tercera y última fase de esta devastadora contienda que duró 27 años y que concluyó con la rendición de Atenas, que jamás recuperaría la antigua prosperidad, y el auge de Esparta como nuevo poder del mediterráneo.

El siglo dorado de Pericles daba paso al imperialismo espartano del siglo IV a.C.