martes 13 de septiembre de 2011

"Alea iacta est"

La República fue un período de la historia de Roma que abarcó desde el año 509 a.C., cuando se abolió la monarquía, hasta el 29 a.C. en que comenzó el Imperio.
A partir del 59 el río Rubicón, cuyo nombre proviene del tono rojizo de sus aguas, que discurren por una región arcillosa, se convirtió en la frontera entre Italia y la Galia Cisalpina y sobre el que existía la prohibición de cruzarlo en armas, pero mientras su gobernador Julio César terminaba de organizar la estructura administrativa de la nueva provincia, sus enemigos trataban en Roma de desposeerle de su ejército y grado por su imparable popularidad entre el pueblo, sus logros en las Galias y la concentración de poder.
El Senado votó en su contra una moción de censura que Marco Antonio se apresuró a vetar impidiendo así que se convirtiera en ley, pero pronto comenzó un incesante acoso a los partidarios de César, que se vieron obligados a abandonar Roma y así, sin su presencia, el Senado declaró el estado de emergencia y otorgó a su enemigo Pompeyo y antiguo aliado de Triunvirato poderes excepcionales.

La noche del 11 al 12 de enero del año 49 a.C. Julio César se detuvo indeciso ante el Rubicón pues cruzarlo era ilegal y significaba el inicio de una guerra civil pero finalmente dio orden a sus tropas de atravesarlo haciendo suya una cita de uno de sus escritores favoritos, Menandro: "Alea iacta est" o "La suerte está echada", frase que todavía hoy se utiliza como sinónimo de dar un paso irreversible.

Así comenzó la II Guerra Civil de Roma, conflicto desarrollado entre el 49 y el 45 a.C. y que finalizó con su ascenso al poder absoluto y su nombramiento como dictador vitalicio, pero aunque durante su gobierno la República experimentó un período de prosperidad, muchos senadores le veían como un tirano que pretendía restaurar una monarquía dirigida desde Alejandría, por lo que decidieron terminar con su vida.

La conjura finalizó cuando en los idus de marzo del año 44 a.C. (días de buenos augurios que tenían lugar los 15 de marzo, mayo, julio y octubre y los días 13 del resto de los meses) y después de que un vidente le previniera sobre esa fecha e incluso su esposa le suplicara que no acudiera al Senado, pues había soñado su muerte, un grupo de 60 senadores le interceptó y le asestó 23 puñaladas, pero la conspiración y magnicidio a la postre resultaron inútiles pues estalló una guerra civil que culminó con la caida de la República y el nacimiento de algo muy parecido a la monarquía que habían tratado de evitar, el Principado.

Tras su muerte, César se convirtió en un cognomen que llevarían todos los emperadores posteriores, tan prestigioso que de él provienen los títulos de kaiser y zar y tan respetado que se renombró el quinto mes del calendario romano, Quintilis, como Julio.
Como anécdota, dos décadas después Octavio Augusto decidiría hacer lo propio con el sexto mes del año, Sixtilis, rebautizándolo como Agosto y quitando y poniendo días hasta que tuviera 31, como Julio.