martes 30 de agosto de 2011

Sargón II

En 1842 el cónsul francés en Mosul, inició los trabajos de excavación en una colina del norte de la actual Irak en la creencia de que allí había estado emplazada la legendaria Nínive, descrita en la Biblia como "ciudad grande sobremanera, de 3 días de recorrido", pero pronto las inscripciones revelaron que en realidad se trataba de la fabulosa Fortaleza de Sargón II, y aunque los descubrimientos fueron muy importantes, las 200 cajas con relieves y esculturas que se transportaban a Francia se perdieron cuando el barco naufragó.

Asiria fue antigüamente un gran Imperio situado en el suroeste de la fértil Mesopotamia y cuya ciudad más importante y primera sede de la Corte recibió el nombre del principal de sus más de 2.000 divinidades, Assur, el dios guerrero, representado con un arco tensado preparado para disparar una flecha y dentro de un disco solar con alas.
Este Imperio, que abarcó 1.200 años se divide tradicionalmente para su estudio en Imperio Antiguo, Medio y Nuevo, siendo el fundador de este último, Tiglatpileser III, un enérgico monarca con quien Asiria se convirtió de nuevo en la fuerza más poderosa de Oriente Medio.

Tiglatpileser, quien ascendió al trono en el año 745 a.C., introdujo fundamentales reformas en las tropas pues si hasta entonces el ejército asirio era similar a los del resto de Mesopotamia, y los soldados en su mayoría agricultores que con el cambio de estación debían regresar al campo, ahora los estados vasallos tendrían que aportar tropas para crear, mezcladas con las asirias, un ejército permanente.
Por otro lado modernizó las carreteras y las paradas para el descanso e intercambio de caballos de los mensajeros, creó puentes y mejoró los carros de guerra, pero sobre todo introdujo nuevas estrategias consistentes en deportaciones masivas, el envío de colonos para repoblar las tierras conquistadas y el aplastamiento brutal de las revueltas.

A su muerte dejó un Imperio mucho más extenso del que había recibido, del que muchos pueblos eran tributarios y que a lo largo del siglo VIII se extendería hasta Egipto por el oeste y Persia por el este.

Su hijo, Salmanasar V, falleció en batalla apenas 5 años después de suceder a su padre y es entonces cuando aparece uno de los monarcas más prestigiosos del mundo antiguo, un usurpador que se autoproclamó hijo de Tieglatpileser y que tomó el nombre de Sargón, que significa rey legítimo o verdadero, como 1.600 años antes había hecho Sargón de Acad, quien tampoco era de origen real, comenzando en el año 722 la dinastía más importante de gobernantes asirios: los sargónidas.

Sargón sofocó las revueltas internas, aseguró sus fronteras y reanudó la costumbre de sus antecesores de portar la Doble Corona al recuperar Babilonia, arrebatada al principio de su reinado.
Cuando regresó a Asiria en el año 707, lo hizo con un enorme botín que empleó para construir la magnífica ciudad amurallada de Dur-Sharrukin o Fortaleza de Sargón, que con 157 torres y 7 puertas flanqueadas por toros alados con cabeza humana y colonizada con prisioneros de guerra y deportados, se convirtió en la nueva capital.
Pero a su fallecimiento tras 17 años de mandato, su hijo Senaquerib la trasladó a Nínive, aunque su esplendor duró poco pues pese a que su padre había dejado aparentemente un reino sólido, en realidad tenía grandes problemas y estaba rodeado de peligrosos enemigos como Egipto o Elam.

Senaquerib fue sucedido por Asarhhadon y éste por Asurbanipal, último gran rey de Asiria y uno de los pocos monarcas de la antigüedad que sabían leer y escribir, tras cuya muerte quedó sin resolver el problema de la sucesión, inestabilidad aprovechada los años siguientes por babilonios y medos para destruir el Imperio, repartir sus provincias y tomar Nínive, que en el año 609 fue arrasada hasta los cimientos, desapareciendo el Imperio asirio para siempre.