Cuando Hera supo que Alcmena tendría un hijo fruto de una de las muchas infidelidades de su esposo Zeus, intentó evitar por todos los medios que el niño naciera haciendo un nudo con las piernas de su madre, y aunque falló en su intento, la celosa Hera envió dos serpientes con la misión de matarle mientras dormía, pero el pequeño Hércules estranguló a cada una con una mano y jugó con ellas como si fueran muñecos.Hera no pudo impedir que Hércules creciera como un joven sano y fuerte, pero al llegar a la edad adulta le provocó tal ataque de locura que mató a sus hijos.
Cuando recuperó la razón el Oráculo de Delfos le impuso como penitencia 10 trabajos que debería elegir su mayor enemigo, Euristeo, el rey de Micenas, un hombre tan cobarde que temblaba ante la sola presencia del futuro héroe, por lo que cuando le anunciaban corría a esconderse en un jarrón de bronce.
Su primera misión consistió en matar al terrible León de Nemea, con una piel tan gruesa que ningún arma podía atravesarla pero Hércules le estranguló metiéndole el brazo por la garganta, para deshollarle después con las propias garras del monstruo, tras lo que se dirigió a matar a su hermana, la Hidra, una serpiente acuática de aliento y sangre venenosos con múltiples cabezas, mas cada vez que seccionaba una, otra crecía en su lugar hasta que su sobrino Yolao se prestó a ayudarle, y mientras uno cortaba las cabezas, el otro quemaba las heridas y así consiguió acabar con el monstruo.
En Erimanto logró atar con cadenas a un jabalí que causaba estragos y cargarle sobre los hombros hasta Micenas, para seguidamente capturar a la cierva de Cerinia, tan veloz que tardó 12 meses en darle alcance.
El quinto trabajo consistió en limpiar los establos de Augías en un día, una tarea humillante pues jamás habían sido aseados y acumulaban tal cantidad de excrementos que era una labor casi imposible de realizar en tan poco tiempo, pero el astuto Hércules abrió un canal que atravesaba las cuadras y desvió por él el río, arrastrando toda la suciedad.
En sexto lugar debía matar a unas terribles aves carnívoras, ocasión en la que recibió la ayuda de Atenea que le asistió entregándole un cascabel de bronce, que cuando sonó espantó a las aves, que nunca más regresaron.
De allí tomó rumbo a Creta, donde un toro que lanzaba llamaradas de fuego por la nariz atemorizaba a los cretenses pero pudo atraparle montando sobre su lomo y lo llevó a Micenas a través del Egeo.
Ahora le esperaban 20 peligrosas yeguas que se alimentaban de carne humana, lo que resolvió arrojándoles el cuerpo de su cruel dueño, tras lo que se apaciaguaron y se dejaron atar al carro. Según cuenta la tradición, el excepcional caballo de Alejandro, Bucéfalo, descendía de una de estas yeguas.
El noveno trabajo consistía en robar el cinturón mágico de Hipólita, la reina de las amazonas, mas ella se enamoró y se lo entrego voluntariamente y, por fin, la décima tarea, robar el ganado de Gerión, un monstruo de tres cuerpos al que Hércules mató disparándole un flecha envenenada con la sangre de la Hidra.
Pero tras completar con éxito las 10 misiones, Euristeo consideró que dos de ellas no eran válidas, pues para matar a la Hidra le había ayudado su sobrino y los establos los había aseado el río, así que añadió dos más.
En primer lugar tendría que robar las manzanas doradas del Jardín de las Hespérides, jardín que custodiaba un dragón de 100 cabezas, pero Hércules ofreció a Atlas, el padre de las ninfas, sujetar el mundo mientras él realizaba el encargo y ya por último, capturó al Cerbero, el perro guadián del Hades, un monstruo de tres cabezas y serpiente en lugar de cola que sin embargo le acompañó dócilmente.
Ahora sí, había completado con éxito estos Doce Trabajos casi imposibles.
Hércules se había convertido en un héroe.
