lunes 25 de abril de 2011

La Misión

Tribus indígenas guaraníes es el nombre que recibió un grupo de pueblos originarios de la región amazónica y que por la necesidad de nuevas tierras para el cultivo y la presión de otras tribus se establecieron en parte de Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia, llamados "guaraníes" por su grito de guerra "guara-ny" ("combatirles") aunque ellos a sí mismos se denominaban "ava" que significa "hombre".

Cuando en el siglo XVI llegaron los primeros conquistadores españoles se encontraron con unos hombres y mujeres que prácticamente iban desnudos (aunque con su llegada comenzaron a usar taparrabos y túnicas), que utilizaban como distintivo ellos un pendiente en el labio inferior y ellas en las orejas y que practicaban el canibalismo ritual pues los prisioneros de guerra eran adoptados por la familia del ejecutor, que los alimentaba y protegía para unos meses después ser ajusticiados públicamente y devorados sus corazones, pues por medio de la antropofagia creían absorver su energía.

Además no tenían templos ni imágenes talladas por lo que los colonizadores dedujeron que no tenían ninguna creencia religiosa, cuando lo cierto es que eran tan profundamente espirituales que no les hacía falta efigies que venerar y efectivamente creían, los guaraníes creían en un caos al principio de los tiempos y un dios, Ñamandú, nacido en medio de ese caos y creador a su vez de otros dioses además de la tierra, el mar, el día, la noche, los animales, las plantas y los hombres.
Por otro lado, además de chamanes y caciques había profetas que desde cien años antes de la llegada europea predicaban el advenimiento de grandes cambios recorriendo las aldeas.

Uno de aquellos primeros españoles fue el jesuita Antonio Ruiz de Montoya, que pasó más de 25 años de su vida en esas lejanas tierras, donde fundó 13 reducciones (poblados de reasentamiento indígena) con colegios e iglesias, además de aprender su lengua y costumbres, pero en 1628 y para defenderles de los portugueses (pues aunque las Leyes de Indias españolas prohibían la esclavitud, en Portugal era permitida y los portugueses realizaban suculentos negocios de compraventa con la colaboración de muchas autoridades españolas) emprendió una larga marcha de cerca de 1.000 Km con más de 12.000 guaraníes hasta Misiones (Argentina), donde se reasentaron, pero 8 años después y ante la presión esclavista, tomó la difícil decisión de armarles para protegerles.
Un año más tarde, en 1637, viajó a Madrid donde publicó varias gramáticas guaraníes, y de ahí fue a Perú, donde falleció en 1652, con 67 años.

En la intensa vida de este jesuita, cuyos restos fueron recogidos por los nativos, que pensaban que el mejor homenaje que podían hacerle era enterrarle en las tierras que tanto amó (aunque su localización exacta se desconoce) está basada la pelicula La Misión, con el magistral acompañamiento de la banda sonora de Enrio Morricone.